La historia detrás de ‘En agosto nos vemos’, la novela póstuma de Gabo

                   

Desde ya los lectores de todo el mundo recibirán un regalo especial. En el día que Gabriel García Márquez habría cumplido 97 años, por cuenta de un rescate editorial, la escritura mágica del Premio Nobel colombiano resucita en una obra póstuma, que después de una gran expectativa, finalmente llegó a las librerías. Se trata de ‘En agosto nos vemos’, la última novela de Gabo, en la que estuvo trabajando durante sus últimos años, antes de perder sus capacidades creativas por cuenta de “la enfermedad del olvido” y así recuperaron de ese olvido, la última obra sin editar de Gabo quien, por alguna razón, no estaba satisfecho con ella. 

En una rueda de prensa, realizada un día antes del lanzamiento mundial, en el Instituto Cervantes de Madrid, los dos hijos del escritor colombiano, Gonzalo y Rodrigo García Barcha, junto a Pilar Reyes, directora literaria de la editorial Penguin Random House, contaron detalles sobre el proceso para editar y publicar esta novela, cuyos manuscritos reposan en el gran archivo del Harry Ransom Center, de la Universidad de Austin (Texas, EE. UU.) y que ya muchos estudiosos de la obra del colombiano conocían, pero permanecía vedada al gran público.

Como en su momento reveló Dasso Saldívar, biógrafo de García Márquez, el escritor comenzó a hablar de un proyecto narrativo, que sería una “trilogía amorosa”, desde 1996. Gabo contó a un grupo de estudiosos de su obra, que estaría conformada por tres historias, una de ellas titulada ‘Don Rodrigo de Buen Lozano, resucitado por amor’, ‘Memoria de mis putas tristes’, y ‘En agosto nos vemos’. Aunque es preferible leer la obra directamente desde el libro...aquí la tienes. AQUÍ PODRÁS LEERLA.

Pero, solo hasta 1999, cuando él mismo leyó un capítulo de ‘En agosto nos vemos’, ante un auditorio en la Casa de América en Madrid, llamó la atención de todos sus lectores, quienes esperaban una nueva historia del genio nacido en Aracataca, Magdalena. Ese mismo año, la revista Cambio de Colombia, publicó en exclusiva el primer capítulo, que luego fue replicado en otros medios.

“Varios años después, el 20 de agosto de 2008, al final de una conversación telefónica, le pregunté al escritor por el estado actual de la novela, y me dijo que llevaba seis versiones pero que ninguna terminaba de convencerle. Llevado por la tenacidad de sus últimos fuegos de creador, la siguió puliendo hasta 2012″, afirmó Saldívar en un artículo.

Si bien el escritor había dicho a sus hijos, “este libro no sirve, hay que destruirlo”, por otro lado, como contó Rodrigo García Barcha en la rueda de prensa, “también nos dijo: después que me muera, hagan lo que quieran”.

Pero, los hermanos García Barcha tuvieron otras razones más relacionadas con la calidad literaria, como afirman en el prólogo de ‘En agosto nos vemos’. Leyéndolo una vez más a casi diez años de su muerte descubrimos que el texto tenía muchísimos y muy disfrutables méritos y nada que impida gozar de lo más sobresaliente de la obra de Gabo: su capacidad de invención, la poesía del lenguaje, la narrativa cautivadora, su entendimiento del ser humano y su cariño por sus vivencias y sus desventuras, sobre todo en el amor, posiblemente el tema principal de toda su obra”.

De acuerdo con ellos, Pilar Reyes expresó que “tenemos esta novela entre las manos gracias a la decisión de los herederos del autor de publicarla. Para nosotros, es una decisión feliz en el sentido de que completa una obra, pues vemos en ella no solo un texto absolutamente consistente con el mundo narrativo que García Márquez fue construyendo a través de sus libros, sino el intento de un escritor de escribir contra viento y marea, incluso en las condiciones más adversas, contra sus propias limitaciones”.

Como excusándose, dijo Rodrigo García Barcha, “él perdió la capacidad para escribir, pero también para leer, no podía dar un juicio definitivo, quizá por eso la siguió conservando. Un Gabo en sus cabales hubiera terminado el libro o lo hubiera destruido. Solo podemos anteponer el placer de sus lectores. Si ellos lo celebran, es posible que Gabo nos perdone. En eso confiamos”.

La versión definitiva, que ahora podrán leer en todo el mundo, fue establecida por Cristóbal Pera, doctorado en literatura de América Latina de la Universidad de Texas, y quien fue editor de los dos últimos libros que García Márquez publicó en vida, las memorias ‘Vivir para contarla’ (2002), y la novela ‘Memoria de mis putas tristes’ (2004).

Cristóbal Pera conoció algunos capítulos de esta novela, que Gabo compartió con él, en 2010, pero solo hasta que sus hijos lo autorizaron, se sumergió en los cinco manuscritos del Harry Ransom Center, para hacer el trabajo de “un restaurador ante el lienzo de un gran maestro”.

El editor, como puede leerse en el epílogo del libro, también cotejó los manuscritos con las correcciones que Gabo dictó, en sus últimos años, a su secretaria personal Mónica Alonso.

“Su memoria ya no le permitía encajar todas las piezas y correcciones de su versión última, pero la revisión del texto fue por un tiempo la mejor manera de ocupar sus días en el estudio haciendo lo que más le gustaba hacer: proponiendo un adjetivo aquí o un detalle que podía cambiar allá”, escribió Pera.

Por su parte, Rodrigo García Barcha afirmó que el editor encargado, “no ha agregado nada que no estuviera, la novela estaba dispersa en varios originales, pero completa”.

Ana Magdalena Bach es la protagonista de ‘En agosto nos vemos’, una mujer madura, que creció en una familia de músicos, casada y con dos hijos, quien tiene por costumbre visitar cada agosto la isla donde está sepultada su madre, esta salida de su mundo habitual provoca en ella el deseo de ser otra.

En este sentido, el hijo mayor de Gabo aprovechó para aclarar el rumor sobre que esta sería una novela inconclusa. “Gabo logró escribir la última parte de la historia, que él mismo marcó con un gran ‘OK’ final”.

No obstante, las virtudes que profesan los herederos y la casa editorial, esta novela póstuma suma una causa más en el prolongado debate sobre la pertinencia o no de publicar las obras rechazadas por un autor en vida. Como sucedió con Kafka que mandó a quemar sus manuscritos, pero su amigo Max Brod los publicó. O las obras que Borges negó, pero su viuda publicó. O las obras inconclusas de Nabokov, que su hijo no dudó en publicar. En el caso de Gabriel García Márquez, desde ya los lectores pueden comprobar si fue acertado revivirlo.

La novela será publicada en todos los países de lengua española por el sello Penguin Random House, salvo en México donde tiene los derechos la Editorial Planeta. A esto se sumarán ediciones en otras lenguas que aparecerán durante todo el 2024, como la edición en inglés de Knopf para Estados Unidos y Canadá, otra Viking para Reino Unido, así mismo otras en Francia, Italia, Alemania, Holanda, Dinamarca, Portugal, Brasil, Corea del Sur, Grecia, Suecia, Israel y Medio Oriente.

La carátula del libro fue encargada al artista e ilustrador español David de las Heras, quien interpretó la historia de Ana Magdalena Bach, conservando los colores icónicos del universo macondiano. Disponible desde hoy 6 de marzo en todas las librerías de Colombia.

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