Emprendedores antioqueños crean empaques y envases a partir del maíz

                        

Nadie duda del éxito que el maíz ha tenido en la nutrición humana y animal, y se sabe de sus usos agroindustriales. Pero, emprendedores antioqueños como José Camilo Estrada y David Muñoz Gómez están aprovechando las bondades de la planta para la fabricación de envases y empaques.

En ambos casos, sus empresas familiares, utilizan resinas obtenidas en complejos procesos aplicados por empresas en Europa y Canadá, y elaborar aquí botellas y empaques compostables, es decir que se degradan en la tierra en 90 días.

Por más de 30 años la familia de los Estrada ha producido bolsas plásticas para empresas textileras. Pero, entendiendo la animadversión que han desatado los plásticos, parte de la tarea de Beiplas, ubicada en el municipio de Sabaneta, ha sido buscar alternativas y hacer otros tipos de empaque. FOTOS AQUÍ.

Encontraron que en Indonesia y Chile algunas opciones usando papa y remolacha. Pero, descubrieron en Europa una resina que les permitirá en un horizonte de año y medio transformar la compañía y disminuir la producción de bolsas plásticas.

El material que se denomina ácido poliláctico (PLA) sustraído de las plantas de maíz es la materia prima de la resina que se importa para hacer las bolsas compostables.

Ya están llegando al comercio, y conquistando a algunas empresas de envíos, así como a tiendas que buscan promover la cultura de la conservación del medio ambiente. También han llegado al Viva Envigado, pues ellos apuestan por ser un centro comercial sostenible.

De la investigación surgió la inquietud sobre el nocivo uso del PET, lo que motivó la búsqueda de opciones diferentes, entre ellas el vidrio que por su alto costo fue descartada.

En el radar apareció una resina derivada del maíz, producida en Canadá, que con nuevas investigaciones le han permitido a Water Trade fabricar botellas compostables. “Sabemos que esto se ha hecho en Estados Unidos y Chile, y ahora nosotros. No inventamos la resina, pero sí con esfuerzos propios elaboramos el envase”.

En julio del año pasado se frenó el embotellado en PET y solo en diciembre se obtuvo el nuevo envase, certificado ante el Invima.

Pese a tener una capacidad para producir 10 millones de botellas de agua al mes, la actual emergencia sanitaria tiene frenado el proceso, pero se espera que en un mes pueda reiniciarse.

En la búsqueda de un nombre para la empresa, hallaron en manuscritos históricos de Gonzalo Jiménez de Quesada, en los que se hacía referencia a unos granos de oro que los indígenas llamaban maíz, pero el conquistador lo escribía con (h) intermedia. El nombre gustó porque se comunica fácil, y está relacionado con uno de los objetivos que busca la empresa, MAHÍZ BIOPACK.

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